Los ERPs son como la ropa de bebé

El post de hoy es practicamente una traducción de un hilo de Twitter muy elocuente, escrito por el Prof. Arvind Narayanan de la Universidad de Princeton. ( Aquí el hilo original: https://twitter.com/random_walker/status/1182635589604171776 )

Como regla general,  el software de gestión (ERP) no es nada ágil, y en lugar de hacernos el trabajo más sencillo, lo complica.

El porque, creo que se entiende mejor hablando de… ¡ropa de bebé!

Hay dos tipos de ropa de bebé:

El primero está dirigido a la gente que compra regalos. Es irresistible en el estante. Tiene no menos de 18 botones y se necesitan al menos 3 personas para poder vestir al bebé. Se usa una vez,  para que puedas enviar una foto a la persona que te lo regaló, y luego se desecha.

El otro tipo de ropa de bebés es para los padres. Está marcado como «Fácil de poner, fácil de quitar» o algo así, y lo dicen en serio. Las cremalleras no son lo suficientemente rápidas, así que se abrochan con imanes. Puedes vestir a tu bebe en 5 segundos, con una sola mano, antes de salir corriendo al trabajo.

La moraleja es que algunos productos se venden directamente al usuario final (o al que viste al usuario final en caso de los trajes de bebé), y se ven obligados a priorizar la usabilidad. 

Otros productos se venden a un intermediario cuyas preocupaciones suelen ser distintas de las necesidades del usuario. Tales productos no tienen porque terminar como basura inutilizable, pero normalmente lo hacen.

Bien, ¡volvamos al software de gestión! En la mayoría de los casos está diseñado para ser extremadamente atractivo para los que toman decisiones de compra, quienes suelen ser los comités directivos, y no para los que realmente lo usan y lo alimentan. Y como los directivos  no pueden probar fácilmente la usabilidad, en su lugar hacen comparaciones basadas en… listas de funcionalidades/características.

Eso es exactamente lo que está mal con la mayoría de ERPs: Tienen todas las funcionalidades que se han soñado. Pero como todo lo diseñado por un comité, no son practicos, no sirven para el «mundo real». La interfaz es incoherente y cualquier tarea requiere al menos quince clics – eso si recuerdas la secuencia correcta la primera vez.

Las compañías de software pueden estar asombrosamente equivocadas cuando hay una capa de intermediarios entre ellas y sus usuarios. Todos los que lo hemos sufrido tenemos la misma petición: ¡traten de tener menos funcionalidades, pero que sean funcionales! 

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